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EMPRENDER ENTRE SUEÑOS, MIEDO Y CUENTAS POR PAGAR

Esta historia nos llegó de manera anónima. Y quizá muchas personas que han emprendido se van a sentir identificadas. Porque casi siempre hablamos del emprendimiento desde la motivación, la libertad, los sueños, las metas y las ganas de salir adelante. Pero pocas veces hablamos de la otra cara: La duda. El cansancio. La frustración. El miedo al mes a mes. La presión económica. La sensación de estar haciendo mucho, pero no ver todavía los frutos. Esta persona nos cuenta que muchas veces se ha preguntado si emprender realmente vale la pena. Si tanto sacrificio algún día se va a convertir en resultados. Si todo ese esfuerzo por darse a conocer, abrir camino, tocar puertas, crear contenido, ofrecer servicios, hacer contactos y buscar oportunidades algún día va a tener una recompensa real. Porque hay momentos en los que se hace y se hace… Pero el avance no se ve. Y eso cansa. No solo físicamente. También emocionalmente. La persona dice que se siente frustrada, agotada y que hoy, más que nunc...

NO ERA FALTA DE PERRENQUE, ERA FALTA DE CREER EN MÍ

Esta historia empieza con una frase que muchas personas que han emprendido pueden entender: “Emprender ha sido una de las cosas más complejas que he realizado en mi vida, pero también una de las que más me ha enseñado.” Todo empezó en el año 2018. En ese momento decidió emprender. Vendió ropa. Vendió accesorios. Vendió huevos. Vendió yogurt. Hizo de todo un poco. Como muchos emprendedores, empezó probando, intentando, moviéndose, buscando qué podía funcionar. Pero el camino no fue fácil. En medio del proceso escuchó frases que le dolieron: “Le falta perrenque.” “Emprender no es para todo el mundo.” “Usted no se mueve lo suficiente.” “Tal vez debería emplearse otra vez.” Y aunque al principio intentó no creerlo, hubo momentos en los que esas palabras empezaron a pesar Llegando a pensar que tal vez no servía para emprender y que tal vez ese no era su camino. Que quizá era mejor volver a emplearse, buscar estabilidad y dejar de insistir en algo que parecía no despegar. Y así fue. Empezó a...

TALENTO QUE NO CRECE, TALENTO QUE SE VA

Esta historia nos la compartió un trabajador que recuerda una de sus primeras experiencias laborales con mucho cariño. Trabajó durante varios años en el área administrativa de una empresa pequeña. Y, según cuenta, fue de esos lugares que no se olvidan fácilmente. La empresa era buena. De verdad buena. Había libertad creativa. Las ideas eran escuchadas. Las opiniones eran valoradas. No existía eso de “ideas malas”. El ambiente era tranquilo. Los compañeros eran cercanos. Había risas, apoyo y un clima laboral muy ameno. Para alguien que estaba empezando su vida laboral, ese lugar se convirtió en una escuela, allí aprendió y creció, ya que se fortaleció profesionalmente. También creció académicamente, porque mientras trabajaba se mantenía actualizado en su área de formación y avanzaba en su camino como profesional. Entró como auxiliar administrativo y durante cuatro años entregó lo mejor de sí, la empresa confiaba en él, y él también se sentía parte de la empresa. Pe...

CUANDO EMPRENDER SE VUELVE APAGAR INCENDIOS

Esta historia nos la compartió un emprendedor que decidió abrir un café en el norte de una ciudad. El negocio lleva aproximadamente nueve meses funcionando y, aunque empezó pequeño, ha crecido de una forma muy rápida, al principio, todo lo hacían los   dueño, ellos son dos: Atendía. Preparaba. Vendía. Compraba. Organizaba. Recibía clientes. Estaba pendiente de todo. Pero el café empezó a moverse. Llegaban clientes. Se vendía café en diferentes presentaciones. Se vendían tortas. Se vendían pasabocas. Se vendían bebidas frías. Se vendían jugos. Había actividad todos los días. Entonces, como suele pasar cuando un negocio empieza a crecer, llegó la necesidad de contratar. Primero una persona, luego otra. Y así, poco a poco, el café pasó de ser atendido solo por los dueños a funcionar con cinco personas, incluyendo a los emprendedores. Desde afuera, el negocio se ve bien. Hay clientes. Hay movimiento. Hay ventas. Hay producto. Hay rotación. Hay vi...

NO TODO BUEN PAGO COMPENSA UN MAL TRATO

Esta historia nos la compartió una trabajadora que estuvo cerca de nueve meses laborando en un restaurante ubicado en un municipio turístico, cada día debía viajar desde su ciudad de origen hasta el municipio donde quedaba el restaurante, Su horario era de 9:00 de la mañana a 9:00 de la noche. Doce horas de trabajo para ella y sus compañeras. Doce horas de pie. Doce horas en una labor que, aunque muchas veces no se ve, sostiene gran parte del funcionamiento de un restaurante: lavar la loza. Su función era esa. Lavar platos. Lavar vasos. Lavar cubiertos. Lavar ollas. Lavar bandejas. Lavar todo lo que salía del servicio. Todo el día de pie, con el cuerpo cansado, las manos ocupadas y el ritmo acelerado que exige un restaurante cuando empieza a llenarse. Tenían media hora para almorzar, pero esa media hora no siempre era realmente una media hora tranquila. Dependía del movimiento del día. A veces debían almorzar antes de que empezara el servicio del almuerzo, más o m...

MI PRIMER TRABAJO Y LA VEZ QUE CONFUNDÍ NECESIDAD CON AGUANTE

Este fue mi primer trabajo. Tenía 18 años recién cumplidos y muchas ganas de empezar mi vida laboral. Como muchas personas cuando consiguen su primera oportunidad, llegué con ilusión, nervios y una idea en la cabeza: “Necesito trabajar.” El empleo era en un almacén ubicado en el centro de mi ciudad. Vendían de todo un poco: papelería, artículos para el hogar, juguetería, decoración, utensilios, cacharro, como le decimos popularmente. Mejor dicho, era un “todo en uno”. Cuando fui a la entrevista, me explicaron las funciones. Debía hacerme en la entrada del almacén, invitar a las personas a seguir, vender los productos que estaban exhibidos en la entrada y, al mismo tiempo, estar pendiente de que no se presentara ningún hurto. Hasta ahí, sonaba como un trabajo sencillo. Luego hablaron del salario. En esa época, el salario mínimo mensual estaba en $644.350. Pero a mí me dijeron que me pagarían $570.000 al mes porque no tenía experiencia laboral. También me explicaron alg...

CUANDO TALENTO HUMANO HACE TODO, PERO LA EMPRESA YA NO DA MÁS

Esta historia nos la compartió una persona profesional en Talento Humano, con experiencia liderando diferentes procesos organizacionales. Pero este último proceso le dejó una sensación difícil de explicar. Una de esas experiencias que te hacen preguntarte: ¿Será que este sí es mi camino? Todo empezó hace aproximadamente tres años, cuando llegó a una empresa donde le prometieron algo que para cualquier profesional de Gestión Humana puede sonar como una gran oportunidad: “Queremos que construyas el área desde cero.” La propuesta era clara: tendría libertad para implementar la gestión humana, crear los procesos, organizar la estructura y darle forma a un departamento que hasta ese momento no existía como tal. Y así empezó. Con ilusión, con energía y con muchas ganas de hacer las cosas bien. Se crearon manuales de funciones. Se diseñaron perfiles de cargo. Se estructuró el proceso de reclutamiento y selección. Se organizaron carpetas laborales. Se empezaron a definir ruta...